Formaciones

Intensivas

  • Intensivo 1

    Si lo que deseas es abrirte a contactar con tus guías, éste mini intensivo es lo que necesitas. Sebastián lo hace fácil, aunque tú también tienes que poner de tu parte e invertir tu energía en ello. Él se encarga de crear un espacio limpio y seguro para que puedas vivir la experiencia de manera plena. Sí, tú también puedes hacerlo, yo también creía que era sólo para personas elegidas o con un don especial.

    Si otras cosas pueden esperar, éste es tu curso. Es cuestión de prioridades y necesitas estar enfocado. Incluso antes de empezar sientes que tu cuerpo se prepara para la experiencia. Personalmente, sentí la necesidad de estar bien hidratada. No es casualidad que el agua sea un elemento purificador.

    Desde el principio ya contactas con quienes te acompañaran durante el proceso. Sin necesidad de meditaciones o técnicas complicadas. Viajas a vidas pasadas sin esfuerzo, sin hipnosis, solo con el acompañamiento de Sebastián. Se hace todo de manera muy fácil y natural.

    Se desarrolla tu clarividencia, clariaudiencia y escritura automática. Te vuelves mucho más intuitiva y percibes cosas que antes no percibías. Algún día después del curso puede ser difícil, puede que pongan tu confianza a prueba, es un proceso, te darás cuenta que el proceso ha llegado al final porque de repente aparecen tantas señales que son imposibles de ignorar. Es muy bonito y emocionante.

    Entonces todo vuelve a fluir con naturalidad y puedes compaginar tu parte espiritual con tu vida diaria. Todo se integra en tu vida y ya es una parte de tí. Date permiso para que te hablen y te guíen, pide ayuda y la recibirás.

    Todo mi agradecimiento a Sebastián por brindarme la oportunidad de vivir esta experiencia transformadora. Gracias a su acompañamiento, no solo ha cambiado mi vida, sino también la de muchas personas que han depositado su confianza en él. Me ha ayudado a descubrir una realidad que antes ni siquiera imaginaba posible y a comprobar, por mí misma, que la magia existe cuando nos abrimos a ella.

  • Intensivo 2

    DESPUÉS DE LA EXPERIENCIA

    Te permites sentir en profundidad y conectar con lo más esencial de ti. Te abres a comprender tu historia desde nuevas perspectivas, integrando experiencias que te transforman y te hacen crecer. Exploras todas tus facetas con honestidad: la fuerza y la vulnerabilidad, la luz y la sombra, lo que das y lo que recibes.

    Eliges sanar, reconciliarte con cada parte de tu experiencia y abrazar todo lo que eres. Disfrutas de tu soledad como un espacio de plenitud, de encuentro contigo mismo y de expansión interior. Y, gracias a esta experiencia, comprendes que todo tiene un sentido, que todo forma parte de tu camino, y que, en el fondo, nada puede salir mal.

    Escuchas a tu cuerpo y respondes a lo que necesitas en cada momento. Actúas desde tu verdad, sin depender de la aprobación externa. Te sientes pleno, en paz contigo mismo, y la opinión de los demás deja de condicionar tu camino. Ya no necesitas justificarte; te expresas con claridad y, cuando el ego aparece, lo reconoces y vuelves a tu centro.

    OTRAS VIDAS

    Año 1916. Primero llega una emoción intensa, imposible de ignorar. Después aparecen imágenes, colores, lugares, rostros, edificios, vestimentas que parecen transportarte a otro tiempo. A veces es una canción. Otras, un poema. Incluso un sueño que te envuelve y te conecta con una sensación difícil de explicar.

    Lo reconoces porque no se siente como un pensamiento cualquiera. No surge de la mente, sino de un lugar mucho más profundo.

    Entonces recuerdas a alguien y, de pronto, lo sabes. No son sus ojos, ni su voz, ni su presencia física lo que reconoces, sino algo que habita detrás: una esencia familiar, una conexión que parece venir de muy lejos.

    Es como si una memoria dormida despertara. Como si algo en tu interior recordara antes de que pudieras entenderlo.

    Tal vez una rosa roja te guía hacia una amapola. La amapola hacia un poema. El poema hacia un campo de batalla en 1916, en plena Primera Guerra Mundial. Y, de pronto, todo cobra sentido: una escena aparece con claridad, una historia se revela, un instante toma forma ante ti.

    Año 1800. Una mujer embarazada espera en el muelle. Mira el horizonte con la certeza de que su marido volverá, un pescador que salió al mar y nunca regresó. El naufragio se lo llevó, pero ella aún no lo sabe… o quizá sí, en algún rincón de su alma.

    El tiempo pasa, pero su espera no termina. Permanece allí, sostenida por el amor, aprendiendo a habitar la ausencia. Esa sensación viaja con ella, transformándose a través de otras vidas, como un eco que pide ser escuchado y comprendido.

    Hasta que un día todo cambia. Te acercas. La tomas de la mano. Y con una presencia que no juzga, que no exige, le haces sentir algo nuevo: que ya no está sola, que no necesita seguir esperando. Que hay un amor que no depende de nadie más.

    Le recuerdas que se tiene a sí misma. Que dentro de ella siempre ha existido una fuerza intacta, capaz de sostenerla, de abrazarla, de sanarla. Y en ese instante, algo se libera.

    El muelle deja de ser un lugar de espera y se convierte en un punto de partida. El dolor se transforma en comprensión. Y el amor, por fin, vuelve a casa.

    Año 1904. Ves a una adolescente sentada. Estás justo detrás de ella… y, al mirarla, te estremeces: eres tú.

    Lleva un vestido azul claro, el cabello oscuro cae sobre sus hombros. Escribe en un papel grueso, con lápiz, concentrada, como si ese momento fuera lo único que existe. Sus padres no lo entienden. Le dicen que pierde el tiempo, la corrigen, la frenan. Y aun así, ella sigue.

    Siente tristeza, duda… hasta que llegas tú.

    Te acercas y le das las gracias. Por no rendirse. Por mostrarte el camino. Por enseñarte que tú también puedes hacerlo. Que puedes escribir, expresar, compartir… y que tus palabras pueden llegar a quien lo necesite, pueden acompañar, inspirar, dar ese impulso que alguien está esperando.

    Y algo cambia.

    Mientras recorres esas memorias, Sebastián está ahí. Presente. Sosteniéndote, guiándote, conectándote con algo más grande. A su lado te sientes segura, en calma. Es como si abriera un espacio donde todo puede salir a la luz para ser comprendido y sanado.

    Y después… la paz.

    Una paz profunda, nueva, distinta a todo lo que habías sentido antes.

    A partir de ahí, todo lo que eres empieza a reflejarse en tu entorno. Las personas que amas cambian. Lo ves en tu hijo, en tu padre, en tu amiga… en cada vínculo que te rodea.

    Tu energía se transforma, y con ella, la de los demás.

    Comprendes patrones que antes no veías. Entiendes que tu hijo, de alguna forma, reflejaba tus miedos, tu ansiedad… y que al sanar tú, él también encuentra su propio equilibrio.

    Solo por eso, ya merece la pena.

    Habías oído hablar del amor incondicional, pero no lo comprendías. Ahora no solo lo entiendes… lo sientes. Un amor que no duele, que no aprieta, que no genera ansiedad. Un amor que expande, que libera, que sostiene.

    1690. Aprendes a habitar el momento presente, incluso en medio de circunstancias difíciles. Eres cocinera en una casa señorial. Llevas un delantal blanco y trabajas entre la rutina de la cocina, el calor del fuego y el ritmo constante del día.

    A veces, cuando te quedas sola, percibes una tensión en el ambiente, una sensación de incomodidad. Algo dentro de ti empieza a despertar: una conciencia más clara de tus límites, de tu valor, de lo que no quieres aceptar. Y en ese despertar aparece una nueva fuerza.

    La capacidad de elegirte. De sostenerte. De no desconectarte de ti misma, incluso cuando el entorno es difícil. De recuperar tu dignidad interna y tu presencia. No se trata de soportar. Se trata de despertar. De volver a ti.

    Año 10.000 a. C. Vivías en una cueva, en un tiempo remoto. Cuando el cavernícola regresaba, no siempre coincidíais en lo que necesitabais o deseabais. Lo que a él le atraía no siempre resonaba contigo.

    Cambiaste la narrativa interna con la que vivías esas experiencias. Dejaste de juzgar lo que sentías y de resistirte a lo que ocurría, y eso te permitió relajarte más profundamente.

    Al soltar los prejuicios, pudiste habitar el presente con más calma, más apertura y más libertad. Empezaste a experimentar la vida tal como es, sin luchar contra ella, y desde ahí surgió una forma nueva de disfrute: más sencilla, más consciente, más ligera.

    Año 1250. En la Edad Media, eras un joven campesino. Vivías bajo una gran presión, sintiendo la responsabilidad de proteger a tu familia en un entorno duro y desigual. A menudo te veías obligado a actuar en contra de lo que realmente sentías, cargando con miedo, culpa o silencio.

    Te das cuenta de cuánto te exigiste y de cuánto te alejaste de ti mismo para sobrevivir. Y entonces llega el perdón. Te perdonas por lo que hiciste, por lo que callaste, por lo que no pudiste elegir. Sueltas la culpa que ya no necesitas cargar y recuperas la comprensión hacia ti mismo. En ese acto, algo se libera. Vuelves a ti con más compasión, más ligereza y más paz.

    Año 1840. El color blanco despierta en ti una memoria: la imagen de una mujer con un turbante claro, marcada por el miedo y la vulnerabilidad en un sistema profundamente injusto: la esclavitud

    Eras parte de ese entorno, de una realidad atravesada por desigualdades y sufrimiento. Al recordarlo, aparece la conciencia de lo vivido, de las dinámicas de poder y del dolor que formaban parte de aquel contexto histórico. No desde la culpa, sino desde la comprensión, surge en ti una transformación interna. Reconoces lo que fue, lo integras y lo sueltas. Sueltas la culpa he haberte comportado con violencia.

    Año 1840.Vivíais en el campo. Dos amigas, casi como hermanas, unidas por un vínculo profundo y sincero. Compartíais la vida con naturalidad, apoyándoos y queriéndoos sin necesidad de explicaciones.

    Pero el entorno no siempre comprendía esa cercanía. Los prejuicios de la época imponían límites a lo que no encajaba en sus normas, y esa mirada externa terminó interfiriendo en vuestra relación, generando separación y distancia.

    Generas una nueva mirada hacia esa experiencia. Una comprensión más amplia, libre de juicio. Reconoces la fuerza de ese vínculo, su autenticidad, y el derecho que tenía a existir tal como era. Y desde esa conciencia, algo se integra: la aceptación de lo vivido, la liberación de la culpa y la posibilidad de mirar ese amor desde la paz y la dignidad.

    Año 1600. Ocupabas el rol de esposo en un contexto donde las normas sociales eran rígidas y desiguales. La diferencia de edad, poder y decisión no siempre se cuestionaba como lo haríamos hoy.

    Desde la mirada actual, reconoces la dinámica de esa época y la falta de conciencia con la que se sostenían ciertas estructuras. Y en esa comprensión surge un cambio interno profundo. Integras la responsabilidad de tu posición, no para castigarte, sino para transformar la forma en la que te relacionas contigo mismo y con los demás en el presente.

    La sanación ocurre aquí: en la conciencia que despierta ahora, en la reescritura del pasado, en la decisión de actuar de manera diferente a partir de él.

  • Intensivo 3

    Carta de final de curso a un gran maestro.

    Querido Sebastian,

    Todo lo que he aprendido de tí no tiene precio. Nunca pensé que llegaría al lugar donde estoy ahora, ni que pudiera o tuviera la capacidad de hacer lo que hago. Ha habido un antes y un después en mi vida gracias a tí. Solo puedo decir: ¡Gracias, gracias, gracias! Aparte de un maestro te has convertido en un gran amigo. Gracias a tí he conocido lo que es el amor incondicional, lo más bonito que existe es querer lo mejor para alguien para que brille con su luz sin tu interferencia.

    He descubierto un mundo superior que no sabía que existía, o si sabía que existía, pero no tenía acceso. Tú me has dado acceso a este otro plano que ha cambiado mi vida por completo. Tener la capacidad de contactar, recibir mensajes y canalizar energía para la gente que quiero o quienes lo necesitan ha sido de lo más bonito que me ha pasado en la vida. Sin tu sabiduría, las herramientas que me has dado y tu guía durante todo el proceso no lo habría conseguido. Ha sido un largo e intenso, y lo va a seguir siendo porque no pienso dejar de trabajar en mí misma y en intentar mejorar las vidas de los que están a mi alrededor. Todo esto después de sanar mis patrones, trabajar mis vidas pasadas y darme el impulso necesario para que viera, escuchara y sintiera cosas que antes no percibía.

    Todo por tu ayuda, por todo lo que has hecho por mí durante estos meses. Siempre estaré contigo cuando me necesites, espero, deseo, sé que mucha gente va a beneficiarse de tu gran don, pero también sé que mucha gente no está preparado para recibirlo porque significa dar luz a sus sombras y en consecuencia iluminar las sombras de los demás. Gracias por iluminar mis sombras y convertirme en lo que soy. ¡Brilla, vuela, ilumina el mundo con tu luz!

    Con amor,

    Marga

EVENTOS PASADOS

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Fecha y hora: 25 junio 2026 – De 9:00h a 17:00h
Lugar: Mallorca